El mural que sigue creciendo
Por segundo año consecutivo, volvimos a pintar en la entrada de la escuela Josep Pla, un centro público de Educación Especial específico para alumnado sordo. En esta ocasión participaron dos grupos de alumnos: el grupo 2, acompañado por su educadora Alexandra y formado por Santi, Rahma, Daniel y Sidhi; y el grupo 8, junto a sus educadoras Laura y Sandra, con Martina, Santiago, Aissam, Alan y Mohamed.
Una vez más, este proyecto se convirtió en un espacio de encuentro y creación compartida, dando continuidad al trabajo que iniciamos el año pasado.
Explorando el entorno
Durante los días de actividades artísticas salimos a dibujar con carboncillo y a recoger texturas por el barrio de Can Peguera y los alrededores de la escuela, utilizando tampones y plastilina.
Creando ideas
También personalizamos con rotuladores unas libretas con nuestros nombres y, a lo largo de la semana, fuimos recortando las imágenes y texturas que habíamos recogido para después combinarlas y pegarlas sobre papeles de colores.
Los niños y niñas también realizaron sus propias propuestas para el mural y, a partir de todo el material que habíamos reunido elaboramos el diseño final.
Del collage al mural
La siguiente fase del proyecto comenzó con la preparación y pintura de las paredes de ladrillo que intervendremos este curso. Los alumnos colaboraron en la preparación de las superficies, trabajando de forma concentrada y metódica.
A continuación, empezamos a dar color a las formas que acabarían configurando los diferentes motivos del mural: figuras geométricas, elementos orgánicos, relieves de animales y flores. Todos ellos surgían de los recortes de papel y los collages que habían creado previamente en sus libretas.
Texturas, repetición y huellas
Para finalizar, generamos texturas con diferentes herramientas y objetos, utilizando colores que contrastan y resaltan sobre los que ya estaban pintados. Estas texturas enriquecieron el diseño y nos permitieron trabajar la repetición: practicarla, decidir juntos dónde colocar cada una y cuidar los detalles para conseguir un resultado más limpio y equilibrado.
Como cierre del proceso, dejamos nuestras huellas en una zona del mural, como recuerdo de nuestra participación y de todo lo que habíamos creado juntos.
Crecemos juntos
El resultado es un mural construido a partir de las ideas, formas, colores y texturas que fuimos descubriendo y creando durante todo el proceso. Una obra colectiva que no solo transforma la entrada de la escuela, sino que también recoge las huellas de quienes participaron en ella y da continuidad a un proyecto que, por segundo año, vuelve a unir arte, aprendizaje y creación compartida.
Acerca de este proyecto
Entidades colaboradoras
CEE Josep Pla
Créditos
Fotografías: Carlos Spogo y alumnos del centro