Por segundo año consecutivo, volvimos a pintar en la entrada de la escuela Josep Pla, un centro público de Educación Especial específico para alumnado sordo. En esta ocasión participaron dos grupos de alumnos: el grupo 2, acompañado por su educadora Alexandra y formado por Santi, Rahma, Daniel y Sidhi; y el grupo 8, junto a sus educadoras Laura y Sandra, con Martina, Santiago, Aissam, Alan y Mohamed.
Una vez más, este proyecto se convirtió en un espacio de encuentro y creación compartida, dando continuidad al trabajo que iniciamos el año pasado.
Explorando el entorno
Durante los días de actividades artísticas salimos a dibujar con carboncillo y a recoger texturas por el barrio de Can Peguera y los alrededores de la escuela, utilizando tampones y plastilina.
Creando ideas
También personalizamos con rotuladores unas libretas con nuestros nombres y, a lo largo de la semana, fuimos recortando las imágenes y texturas que habíamos recogido para después combinarlas y pegarlas sobre papeles de colores.
Los niños y niñas también realizaron sus propias propuestas para el mural y, a partir de todo el material que habíamos reunido elaboramos el diseño final.
Del collage al mural
La siguiente fase del proyecto comenzó con la preparación y pintura de las paredes de ladrillo que intervendremos este curso. Los alumnos colaboraron en la preparación de las superficies, trabajando de forma concentrada y metódica.
A continuación, empezamos a dar color a las formas que acabarían configurando los diferentes motivos del mural: figuras geométricas, elementos orgánicos, relieves de animales y flores. Todos ellos surgían de los recortes de papel y los collages que habían creado previamente en sus libretas.
Texturas, repetición y huellas
Para finalizar, generamos texturas con diferentes herramientas y objetos, utilizando colores que contrastan y resaltan sobre los que ya estaban pintados. Estas texturas enriquecieron el diseño y nos permitieron trabajar la repetición: practicarla, decidir juntos dónde colocar cada una y cuidar los detalles para conseguir un resultado más limpio y equilibrado.
Como cierre del proceso, dejamos nuestras huellas en una zona del mural, como recuerdo de nuestra participación y de todo lo que habíamos creado juntos.
Crecemos juntos
El resultado es un mural construido a partir de las ideas, formas, colores y texturas que fuimos descubriendo y creando durante todo el proceso. Una obra colectiva que no solo transforma la entrada de la escuela, sino que también recoge las huellas de quienes participaron en ella y da continuidad a un proyecto que, por segundo año, vuelve a unir arte, aprendizaje y creación compartida.
El texto que leeréis a continuación ha sido escrito por Judit Gil, terapeuta ocupacional de La Vostra Llar Mataró, que nos acompañó, guió y cuidó a lo largo de este bonito proyecto, vivido conjuntamente con un grupo de siete mujeres residentes en el centro: Mercedes, Dorinda, Pilar, Rosa, Catalina, Maria y Carmen.
En este proyecto hemos contado con la participación del colegio Maristes Valldemia, la Fundació Maresme y la Escola Vista Alegre. Un grupo de niños, jóvenes y personas con discapacidad intelectual nos han acompañado durante las actividades y la pintura del mural, colaborando activamente y dando apoyo a las mujeres de la residencia.
También queremos agradecer especialmente a Ana Sánchez su implicación y las gestiones realizadas con el Ayuntamiento de Mataró, que hicieron posible disponer de la pared donde se llevó a cabo la intervención artística.
Crear vínculos artísticos y personales
El nombre del proyecto es Pintem Vincles. De primera mano, os puedo asegurar que hemos creado vínculos, tanto artísticos como personales, y una gran red con las entidades. Esperamos que esto no se detenga aquí, sino que abra el camino a muchas más colaboraciones.
La primera fase del proyecto se ha realizado en nuestro centro. Creo que ha sido importante para darlo a conocer. Somos un centro abierto, activo y con personas mayores. Personas que, aunque sean mayores, tienen inquietudes, iniciativa y muchas ganas de compartir y aprender.
El Año Gaudí
Carlos dividió esta fase en cuatro talleres. En cada uno de ellos, se trabajaron las diferentes técnicas enfocadas en el trabajo de Gaudí: la arquitectura, el dibujo, los colores y la técnica del trencadís. En cada taller, como profesional, he podido observar lo que se ha generado. Cosas muy bonitas, pero también la sensación de frustración y el “yo esto no sé hacerlo o no puedo hacerlo”, ya que salir de la zona de confort no es fácil para nadie.
Pero esta frustración, a medida que cada taller avanzaba, se ha convertido en empoderamiento, creatividad y colaboración entre todos los participantes. Se ha generado un ambiente de trabajo muy bonito y difícil de explicar con palabras. Ver que personas con problemas de movilidad, déficit visual u otras dificultades sean capaces de levantarse, mantener un trazo y aportar su granito al proyecto no tiene precio.
Naturaleza y espiritualidad
La idea principal era plasmar su identidad e intereses teniendo en cuenta su etapa vital. Por eso se ha utilizado la técnica del dibujo, el color y la arquitectura de Gaudí. Tal como él quiso plasmarlo: naturaleza y espiritualidad.
El diseño representa a las mujeres participantes
En el último taller en nuestro centro, se propuso a nuestras residentes que, con todo lo que habíamos trabajado, crearan un diseño. Este debía representar a las personas mayores que viven en centros residenciales y la mejor manera era representarse a ellas mismas.
La mejor manera de explicarlo es el resultado que se ve en el mural
El color de la base de cada estructura simboliza de dónde pertenecen y qué aspecto de la naturaleza es importante para ellas: mar o montaña, prados, campos o monumentos.
La estructura de cada torre o edificio refleja el camino de la vida de cada residente. Y los detalles de este, como ventanas, voladizos y formas, son los aspectos importantes de cada persona. En la mayoría de los diseños, representa a su familia: las parejas, los hijos, los nietos y los bisnietos. Una de las partes más importantes de su vida, por quienes han luchado.
Observar los pequeños detalles
También se pueden observar pequeños detalles donde quedan plasmados sus intereses: horticultura, lectura, viajar, el mar, recuerdos y vivencias. Cada forma, cada color, cada flor las representa.
Agradecimientos
Quisiera agradecer la participación de todas las entidades, familias y voluntarios que habéis participado activamente en el proyecto. No por el simple hecho de venir y compartir este tiempo con nosotros, sino por la forma en que lo habéis hecho. Con ilusión, energía, alegría, iniciativa y creatividad. Mucha creatividad.
Por otra parte, agradecer y dar la enhorabuena a Carlos. La manera de trabajar y enfocar el proyecto, personalmente, me ha parecido increíble. Lo bonito que lo ha hecho, la empatía y la dulzura con la que ha trabajado cada día se ve plasmada en el mural y en el recuerdo que creo que cada uno de los participantes se ha llevado a casa.
Por último, agradecer a Ana, coordinadora del proyecto, por pensar y dar la oportunidad a Mataró de llevarlo a cabo.
Gracias a todos por aportar vuestro granito de arena.
Visitar por primera vez la escuela pública Turó del Cargol en el distrito de Gràcia de Barcelona, fue descubrir un lugar lleno de calma y calidez, marcado por la luz, la amplitud y la integración de la arquitectura con la piedra de la montaña. Me encontraba en el segundo nivel de un centro educativo de ocho plantas diseñado por el estudio Brullet de Luna, donde se ubican los equipamientos principales: el gimnasio, el comedor y la cocina, además del patio deportivo. En los edificios superiores, suspendidos en la ladera y destinados a las aulas, los alumnos ya se encontraban en sus clases.
Esta primera impresión del lugar no la transmitía únicamente el espacio, sino también quienes lo habitan y lo hacen funcionar. La vida cotidiana de la escuela se nutría de gestos e iniciativas orientadas a reforzar valores compartidos y cuidar su entorno. Entre ellos surgió la propuesta de Eva, la cocinera, de decorar el comedor con un lema que invitara a reflexionar sobre el desperdicio alimentario.
El alumnado del ciclo superior, cuyo tema central del curso era la alimentación, encontró en esta propuesta una oportunidad para profundizar sobre el consumo responsable. Fue entonces cuando Georgina, la jefa de estudios, se puso en contacto conmigo para proponer transformar la idea en un proyecto artístico y de reflexión.
Creatividad en torno a la comida y la reflexión colectiva
Durante toda una semana, las tres clases de 5º y 6º de primaria trabajaron de manera conjunta en esta intervención. La primera sesión fue una introducción teórica al arte urbano, en la que se abordaron las protestas estudiantiles del Mayo del 68 en París y su influencia en otros países europeos. Se explicó cómo de estas protestas surgieron los carteles y pancartas que inspiraron el movimiento punk en los años 70, y de qué manera esta estética de protesta y la cultura visual del punk influyeron en el auge del graffiti y la cultura hip hop en los años 80, hasta llegar al nacimiento del arte urbano en Barcelona a principios de los 2000 como forma de expresión y rebeldía. Esta charla dio pie a un debate muy enriquecedor sobre las reivindicaciones y problemáticas que afectan al entorno más cercano, como la turistificación y la gentrificación del barrio la Salut debido a la cercanía del Park Güell, que recibe alrededor de 4,5 millones de visitas anuales.
A partir de ahí, la conversación se dirigió hacia cómo estas dinámicas también repercuten en la alimentación. Se habló del desperdicio alimentario, de las condiciones laborales de los agricultores locales y de la importancia de consumir productos de proximidad. Desde estas reflexiones, los alumnos crearon sus propios mensajes y demostraron gran capacidad para sintetizar conceptos de manera gráfica y escrita.
Palabras que toman forma
El lugar destinado a la intervención fue el comedor de la escuela. Allí, las únicas superficies disponibles eran una larga pared de aproximadamente un metro de altura y los pilares que soportan los frontales de hormigón del techo. Al no contar con un gran espacio para que los cerca de 90 alumnos pintaran directamente, opté por la técnica del paste-up, que permite trabajar previamente los mensajes sobre papel recortado y luego trasladarlos a los soportes mediante cola. Esta técnica es efímera, respetuosa con el entorno y menos invasiva que la pintura directa.
Los alumnos se organizaron en tres grupos para crear mensajes reivindicativos. Primero pintaban las tiras de papel con rodillos y brochas, aplicando los colores de fondo; después trasladaban el dibujo y el texto, recortando las piezas según el tamaño de cada cartel. Contamos con la colaboración de los docentes, que ayudaron a coordinar los grupos y asegurar que todo el proceso transcurriera con fluidez. Los trabajos resultantes se organizaron y clasificaron para preparar las siguientes sesiones.
Un comedor con voces propias
Durante los dos días siguientes, se realizaron las intervenciones de paste-up en el comedor. Los alumnos pegaron sus mensajes y dibujos sobre las paredes y los pilares, eligiendo los espacios según el tamaño de los papeles y los huecos disponibles, creando un gran lienzo de mensajes coloridos y llamativos. En esta fase también colaboró Inuk, el hijo de Eva que nos ayudó a coordinar la actividad. En los frontales superiores se colocaron frases y mensajes que incorporan el humor como herramienta de reivindicación.
Para finalizar el proyecto, felicité a los alumnos y reflexionamos juntos sobre el taller, valorando todo lo que habíamos creado juntos durante esos días. La implicación generosa de toda la comunidad educativa y del personal del centro hizo posible que esta experiencia resultara especialmente enriquecedora y significativa.
Ricard, uno de los educadores del centro público de educación especial Josep Pla, específico para alumnado sordo, contactó conmigo para contarme que querían hacer un mural participativo. Desde el primer momento mantuvimos una buena sintonía, y me invitó a visitar la escuela. Allí pude conocerlo en persona, también a Olga y al resto de trabajadoras del pequeño centro, ubicado en la entrada del Turó de la Peira.
A continuación, me enseñaron las aulas donde dan clase y varios espacios singulares, como el “Noti-Pla”: un tablón de anuncios situado en las escaleras donde publican cada mes sus noticias significativas, los cumpleaños y las porras de los partidos de fútbol. El recorrido continuó por el comedor y la cocina, donde cada jueves los alumnos preparan el desayuno para los docentes, y finalizó en el acogedor huerto, donde crecían unas bonitas matas de fresas.
Menchu, la directora, me mostró el porche donde querían hacer la intervención. Como persona sorda, entendía muy bien la importancia de transformar aquel espacio de bienvenida. Las paredes de ladrillo proyectaban una imagen apagada en la entrada, generando un rincón oscuro. Buscaban cambiar su aspecto mediante un mural abstracto que ofreciera una bienvenida más agradable.
SALIMOS FUERA PARA TRAERNOS LO QUE VEMOS
En este taller participaron nueve alumnos de los grupos de 4º y 6º, acompañados por los tutores del centro, que también hacían de intérpretes. Nos reunimos en el patio para conocernos y presentarles el proyecto mediante fotografías de varios de mis murales y de otros artistas que utilizan el lenguaje abstracto como medio de expresión. Hablamos sobre las características de los distintos estilos e intercambiamos opiniones sobre qué colores podrían funcionar mejor para nuestra obra. En este primer encuentro también me “bautizaron” con un signo que representaba una característica particular de mi cara.
En la siguiente jornada salimos de la escuela para recorrer los alrededores. Fueron los propios alumnos quienes guiaron al grupo por diferentes lugares significativos: el parque del Turó de la Peira, las casas bajas y la plaza de la iglesia. Durante el paseo realizamos varios ejercicios para capturar texturas de elementos que nos parecían representativos o curiosos de cada lugar. Las registramos mediante estampaciones con tinta de tampón, papel carbón y transparencias, y cada una quedaba identificada con su nombre en las carpetas que llevaba cada alumno.
También replicamos esta actividad en el patio, en el huerto y en distintos espacios del interior de la escuela. Todo el proceso fue documentado a través de fotografías realizadas por los propios estudiantes.
ACTIVIDADES PARA EXPRESAR MEDIANTE LA ABSTRACCIÓN
Continuamos el taller con varias propuestas en el aula de plástica: composiciones con formas geométricas, un divertido ejercicio grupal creando collages de colores, pintura con acuarelas y el traspaso de las texturas recogidas durante el recorrido por el exterior e interior de la escuela, utilizando papel carbón sobre cartulina de colores. Estos ejercicios nos sirvieron para expresarnos mediante el lenguaje abstracto y trasladar toda esa información a través de formas, manchas y colores.
Para generar el boceto final, seleccioné algunos de estos trabajos como referentes visuales, especialmente para las zonas donde necesitaba crear más ritmo visual o secuencias geométricas. Fui organizando los elementos de forma secuencial sobre las distintas paredes, estableciendo relaciones con los elementos arquitectónicos del entorno: las puertas de entrada, un grabado sobre cemento y el cartel de la escuela.
En la pared principal dibujé una gran mano con los dedos extendidos, de color azul (también presente en la bandera de la comunidad sorda), y añadí dos círculos concéntricos blancos que formaban un gran ojo, símbolo de la observación visual.
TRANSFORMAR PINTANDO JUNTOS
Los alumnos pintaron de blanco las paredes y me ayudaron a marcar con rotulador las líneas del esbozo sobre los muros. Durante cuatro jornadas de la segunda semana de actividades, aplicaron los colores del mural con pinceles, rodillos, esponjas y trapos.
El resultado fue espectacular. El mural transformó por completo la entrada del centro y generó un fuerte sentimiento de pertenencia. Los alumnos y el personal quedaron encantados, no solo con el resultado final, sino también con el proceso compartido. Pintar juntos fue una manera de crear vínculos, expresarse y dejar una huella en su escuela.
VEINTE NIÑOS Y NIÑAS PARTICIPAN EN LA CREACIÓN DE UNA OBRA DE ARTE
En la Escola Progrés de Badalona, se llevaron a cabo dos emocionantes talleres artísticos en los que veinte niños y niñas, divididos en dos grupos de edades (de 6 a 8 años y de 9 a 12 años), participaron en la creación de una obra conjunta.
En la primera actividad, el grupo de mayor edad dibujó varios temas relacionados con una paleta de colores cálidos. Después de recortarlos, cada participante eligió un dibujo para colocarlo sobre una cartulina marrón, siguiendo un proceso de elección individual basado en la intuición estética.
Una vez completada esta etapa, transfirieron la composición sobre la tela montada en el bastidor con pintura acrílica, colaborando y ayudándose mutuamente en todo el proceso. Para finalizar, dialogamos y acordamos que la obra evolucionara con las contribuciones del siguiente grupo.
UN LIENZO Y MUCHAS MANOS
En el segundo taller, los niños más pequeños aportaron sus propias ideas al proyecto, discutiendo y seleccionando elementos para cambiar o mejorar el boceto existente. Además, utilizaron barras de pastel para trasladar los dibujos y líneas del boceto al lienzo, agregando texturas y experimentando con nuevas técnicas artísticas de manera espontánea. Esta contribución enriqueció aún más la obra final y mostró la capacidad de los niños para adaptarse y explorar diferentes medios artísticos.
EL VALOR DEL ARTE COMO HERRAMIENTA PARA FOMENTAR LA COLABORACIÓN Y LA CREATIVIDAD
La dirección del centro ha decidido colgar la obra en una pared de la escuela y acompañarla con fotografías del proceso del taller para compartir la experiencia con toda su comunidad educativa.
Este proyecto, impulsado y coordinado por la Asociación de Familias de la Escola Progrés, no sólo permitió a los niños explorar su creatividad y trabajar juntos en equipo, sino que también les enseñó importantes lecciones sobre confianza, colaboración y apertura a nuevas ideas. La obra de arte resultante servirá como un hermoso recordatorio de su talento y del esfuerzo compartido.
LA MEMORIA COLECTIVA DEL BARRIO Y DE LA VIDA DE SUS VECINOS
Este proyecto da continuidad al documental audiovisual de historias de vida dentro del programa “Posem colors al barri de La Salut” en el marco de “Barris i comunitats” de la Diputació de Barcelona y del departamento de mediación del Ayuntamiento de Badalona. Tiene como propósito recuperar la memoria colectiva del barrio de la Salud y promover el sentido de comunidad y de vecindad mediante la revalorización de la historia, a través de una obra artística que recoge las historias del lugar y de la vida de sus habitantes.
La propuesta se construye a partir de la recopilación de 200 fotografías antiguas que abarcan una línea temporal que va desde principios del siglo XX hasta la década de los noventa. Estas imágenes se han recopilado a partir del fondo documental del Museo de Badalona, de la base de datos de Badalona Recuerdos y de las aportaciones de varias mujeres de la asociación Federació de Dones. Al mismo tiempo, realicé una búsqueda de información y datos de cada imagen para que me sirvieran de presentación para los centros educativos y las entidades que participaron en el proyecto.
SOMOS PARTE DE LA HISTORIA DEL TÚNEL DEL PASEO DE LA SALUD
El lugar escogido para hacer la obra de arte participativa es el túnel del Paseo de la Salud, ya que constituye el actual acceso y salida peatonal del epicentro del barrio y de su paseo principal, donde históricamente se ubican los pequeños comercios locales. El sitio tiene una historia peculiar: cuando construyeron la actual C31 a finales de los años sesenta los vecinos no podían ir caminando a los barrios colindantes del sur de la ciudad sin dar una buena vuelta ya que el acceso al por entonces llamado Paseo Cristo Rey quedaba cortado por el gran muro de la autopista.
Los propietarios de los comercios y los vecinos hicieron manifestaciones para reclamar un acceso peatonal que, finalmente, se construyó años después perforando un agujero de un tamaño por el que pudieran pasar las personas y revistiendo sus paredes de uralita. El problema en ese túnel eran los días de lluvia, el agua bajaba como un río y no se podía cruzar sin agarrarse a las paredes. Además, la poca luz y la inseguridad que ofrecía cruzarlo de noche, motivaron que el lugar fuera conocido popularmente como el “túnel del tiempo” o el “túnel de la vergüenza”.
En 1992 se realizaron las obras de remodelación del túnel tal y como lo conocemos ahora. En la actualidad, sigue siendo un lugar por donde pasan cada día cientos de personas, cobrando especial importancia para este proyecto la transformación y dignificación del mismo mediante una obra de arte participativa, empezando por su limpieza y continuando con el blanqueamiento de sus paredes y techo.
TALLERES PREVIOS EN TRES INSTITUTOS, UNA ESCUELA, UNA ASOCIACIÓN Y UNA FUNDACIÓN
Desde el departamento de mediación nos propusieron varios centros educativos y entidades del barrio para colaborar en este proyecto. Escogimos a tres institutos: Enric Borràs, Barres i Ones y Rafael Albéniz; una escuela: Turó d’en Caritg; una asociación del barrio: Federació de Dones y una fundación: Badalona Capaç.
Los diez talleres previos se realizaron en los centros de cada una de las entidades. Participaron 25 alumnos de 3o de primaria, 14 alumnos de 3o de ESO, 54 alumnos de 4o de ESO, 12 personas adultas de la fundación Badalona Capaç y 10 mujeres de la Federació de Dones. En total suman 115 personas con edades comprendidas entre los 8 y los 70 años.
En las primeras sesiones presenté cronológicamente una selección de las fotografías, explicando su contexto histórico y abriendo un espacio de conversación con los alumnos y las personas participantes sobre las situaciones que se mostraban en las imágenes y su relación con lo que vivimos en nuestro presente. Después, pasamos a la interpretación plástica de las fotografías mediante diferentes técnicas artísticas como son el dibujo con lápiz, rotuladores, barras de pastel, pintura acrílica y collages.
JORNADAS DE ACTIVIDADES ARTÍSTICAS EN EL CENTRO CULTURAL L’ESCORXADOR
En la tercera semana del proyecto participativo se realizaron cuatro jornadas de actividades artísticas en el centro cultural L’Escorxador de Badalona, en las que formaron parte los cuatro centros educativos y las dos entidades, reuniendo a participantes de diversas edades que crearon nuevas propuestas basadas en los dibujos y los collages que se realizaron en los talleres previos.
Las fotografías impresas en varios tamaños y en escala de grises se intervinieron utilizando varias técnicas mixtas: lápices y rotuladores de colores, ceras grasas y pintura acrílica. También hicimos composiciones con letras recortadas sobre papeles de colores.
Durante estas colaboraciones entre niños, adolescentes, mujeres mayores y personas con discapacidad, surgieron vínculos afectivos que nos ayudaron a empatizar y comprender diferentes realidades sociales, fortaleciendo la integración, el trabajo en equipo y los roles individuales dentro de cada grupo.
CREAMOS UN PASTE UP CON FOTOGRAFÍAS ANTIGUAS INTERVENIDAS POR PARTICIPANTES EN LAS ACTIVIDADES
Para el mural situado en el muro exterior de la entrada del túnel del paseo de la Salud hice un diseño compuesto por una selección de fotografías antiguas del barrio. La intervención se realizó con la técnica del Paste Up, pegando sobre la pared las imágenes impresas en papel, intercaladas con fotografías pintadas por los participantes en las actividades artísticas.
También generamos una actividad dentro de la programación de la “Festa dels colors” donde participó un grupo de nueve jóvenes del Instituto-Escuela Rafael Alberti, practicando con la técnica y pegando las últimas fotografías en las paredes.
UN MURAL SOBRE LA HISTORIA Y LA MEMORIA DEL BARRIO DE LA SALUD
En el interior del túnel del paseo de la Salud se han representado las interpretaciones plásticas de las fotografías históricas del barrio que se realizaron en los talleres previos del proyecto participativo. Para hacer el boceto utilicé los dibujos esquematizados y los collages recortados en papeles pintados con pasteles. Escogí una paleta de colores primarios saturados, combinada con tonos pasteles y con el color blanco con el que blanqueamos la pared y que tanto gustó a los vecinos.
En la intervención mural participaron seis jóvenes del Instituto Enric Borràs, nueve jóvenes del Instituto Barres i Ones y diez mujeres de la asociación Federació de Dones. Nos ayudaron a pintar las paredes durante cinco jornadas en las que aprendieron a utilizar diferentes herramientas, demostrando mucha voluntad, paciencia y destreza, ya que la textura de la superficie de la pared complicaba mucho realizar detalles.
HACER SALUD
El nombre del barrio de la Salud proviene de principios del siglo XX, cuando las personas que vivían en el casco urbano de Badalona iban a caminar por esta zona, por entonces de campos y huertas, llamándose esta actividad: “ir a hacer salud”.
En la pintura también aparece representada la naturaleza vinculada con la ciudad y su historia: el roble y el laurel de su escudo, el níspero (aquí llamado “micaco”), un racimo de uva recordando el pasado vitivinícola de la zona y el sauzgatillo presente en la Serralada de la Marina.
TERMINAMOS EL PROYECTO CON UNA INSTALACIÓN Y UNA BONITA ACTIVIDAD
Para finalizar el proyecto participativo hicimos una instalación en las dos paredes del túnel de las letras que componen el nombre del barrio recortadas sobre madera, fijando su estructura en la pared con una pequeña separación por encima del mural.
En la última actividad, donde participaron nueve niños de la Escuela Turó d’en Caritg y cinco adultos de la Fundación Badalona Capaç, se pegaron sobre las letras de madera pintadas de colores fotografías y dibujos recortados en papel.
EL TÚNEL SE LLENA DE LUZ Y DE COLOR
La acogida de este proyecto artístico participativo ha sido un éxito. Las entidades participantes pudieron colaborar y disfrutar del proceso de creación de una obra de arte. Los vecinos y vecinas nos han expresado cada día su agradecimiento por el gran cambio que ha sufrido el espacio. El túnel se ha dignificado e iluminado, representando la entrada a un barrio que tiene que estar orgulloso de su historia pasada y de su presente futuro.
ACTIVIDAD ARTÍSTICA CON EL ALUMNADO DE SEGUNDO DE PRIMARIA
La Escuela Ventós Mir de Badalona tiene previsto cambiar de centro en un futuro próximo y en la clase de segundo de primaria de la profesora Rut Alba decidieron pintar un cuadro de la fachada de su antiguo edificio para llevarlo a su nuevo colegio.
El alumnado dibujó diferentes conceptos que representan lo que más valoran de su entorno cotidiano, así como de sus vivencias con sus familiares y amigos. Estos conceptos se representan primero de forma realista y se redibujan varias veces para simplificar el proceso, consiguiendo plasmarlos de la manera más gráfica posible.
EN EL TALLER APRENDIERON A CREAR PLANTILLAS Y PINTAR CON SPRAY
Estas fotos realizadas por niños y niñas de segundo de primaria de la escuela muestran el proceso de creación y aplicación de la técnica del stencil. En las imágenes se puede observar cómo el alumnado proyecta dibujos sobre cartulinas para perfilar el contorno con precisión en el tamaño elegido, más tarde se recorta el dibujo de manera que solo quede la forma del hueco cortado en la plantilla.
En el taller también aprendieron a pintar con spray utilizando combinaciones de colores. Los diseños resultantes quedaron pintados en una pared del patio.
TERMINAMOS LA OBRA PINTANDO CON ROTULADORES DE COLORES
“Nuestra escuela” es el título de la obra que llevaron a cabo niñas y niños de segundo de primaria de la escuela Ventós Mir de Badalona. Se trata de un tríptico en el que aparece representada la fachada del centro escolar usando la técnica del stencil, además del dibujo libre con rotuladores, que representa los diferentes diseños y conceptos trabajados durante las cinco sesiones anteriores.
En gran parte de los talleres que ofrece Carlos Spogo, las y los propios participantes documentan el proceso creativo con la cámara del propio artista. De esta manera aprenden otra técnica (la fotografía) y a observar el mundo desde otra perspectiva.